Les ha pasado que conocen a una persona maravillosa pero no saben que va a suceder con esa relación?
Hace años, hubo alguien con quien… Busqué una excusa para poder conversar con ella y, afortunadamente, se pudo dar. Ese mensaje me dio alegría y conversaciones por algunos años. Se convirtió en mi persona favorita y mi actividad favorita de la semana cuando le tocaba descansar los sábados.
Ella ha sido la mujer con la que mayor compatibilidad he tenido, creo que eso sucedió porque éramos amigos y ninguno quería aparentar nada, nos contamos tantas cosas que, al menos a mi, me habría dado pena contarle a alguien más. Creo que ahí comenzó a sentir bonito mi corazón cada vez que pasaba por ella para vernos un rato.
Aunque ella a veces hacía comentarios que me daban a entender que no habría una relación entre nosotros, yo era feliz teniéndola como amiga, saber de ella y su día a día, su rutina y cosas cotidianas, no sé, podía escucharla hablar durante horas y verla sonreír me hacía feliz. Jamás supe si en mi mirada se notaba todo eso… Pero la última vez que supe de ella en diciembre, la llevé a mi lugar favorito antes de irnos al cine. Ahora cada que voy ahí me acuerdo de ella. No sé si sea bueno o malo.
Lamentablemente, cosas ocurrieron y este año me ha tratado muy… Injustamente. Y esa relación se perdió, aunque comenzó a perderse desde septiembre, fueron pasando meses sin saber nada de ella, cada vez menos hasta que… Nada.
Probablemente yo haya hecho mal, porque decidí alejarme sin decir nada, pero recibí una noticia devastadora en febrero (que se confirmó en marzo) y ahí fue cuando tuve que decidir solo preocuparme por una cosa. Tal vez esa historia también se las cuente, pero aun no es tiempo, aun lloro cuando comienzo a contarla.
Fue desgarrador tomar esa decisión, yo… No sé, para evitar saber de ella la borré y… Ella, como uno o dos meses después, se dio cuenta de eso. No sé si le tomó ese tiempo darse cuenta o solo no me había dicho nada. Pero me sentí raro, saben? Yo queriendo saber de ella y ella ni en cuenta de todo lo demás.
Todo ese tiempo tuve un conflicto interno, ¿Cómo alguien que me ignora por meses podría extrañarme? Tenía miedo de hablarle y molestarla, así qué, silenciosamente desaparecí.
Han sido unos meses complicados. No hay día que no piense en ella o la extrañe y cada tanto pienso que hay una película que quisiera ver con ella, pero no está. Aún recuerdo cuando fuimos al cine y me dijo “Cuando quieras ver una película, dime”, y acordarme de eso me cala cada tanto.
No sé si desbordarme y escribir todo sobre ella aquí o escribir varias entradas. Pero misteriosamente esto me ha ayudado no sentirme tan mal.
Les conté que le pedí sus óvulos? Ja, por algún motivo sabía que pasaría nuestro distanciamiento y pensé que sería bello tener un recuerdo permanente de sus ojitos bellos y esa sonrisa hermosa que tanto me encantaba. Subió una foto de ella de bebé y creo que si se lo dije, que era una niña muy bonita.
Sé que entre más escriba más recordaré cosas, tengo muchos recuerdos de ella pero solo una foto y es con Somalia. Atesoro mucho esa foto.
A veces pienso que existen personas que llegan a nuestra vida únicamente para enseñarnos una emoción, que podemos volver a sentir algo que no habíamos sentido en mucho tiempo.
Su tiempo con nosotros suele ser limitado, apenas un instante perfecto.
Ella fue así.
Todavía me sorprende la facilidad con la que su sonrisa pudo perseguirme durante años. Basta con cerrar los ojos para recordarla. Era de esas que iluminaban la habitación completa antes de que terminara de formarse.
Y luego estaban sus ojos…
Cada vez que los veía, todo lo demás parecía desaparecer. Como cuando miras el cielo y terminas observando la misma estrella durante demasiado tiempo. Había algo en ellos que me hacía sentir en casa.
Hubo conversaciones que hicieron más ligeras semanas enteras. Y lugares que ahora guardan su recuerdo. Todavía hay uno al que vuelvo de vez en cuando y, sin importar cuánto tiempo haya pasado, siempre termino pensando en ella.
La alegría de verla aparecer.
La tranquilidad de escucharla hablar.
La forma en que una tarde cualquiera parecía mejor cuando estaba con ella.
Y aunque el tiempo siga avanzando, me gusta pensar que ciertos sentimientos no desaparecen. Solo encontramos una manera de convivir con ellos.
Solo queda un cariño inmenso por aquella sonrisa hermosa y esos ojos de los que nunca pude apartar la mirada.
Hay personas que llegan para quedarse toda la vida. Y otras que, con un poco de suerte, se quedan para siempre en nuestros recuerdos.
Ella pertenece a las segundas y qué afortunado fui de haberla conocido.
Después de todo, el destino de algunas personas es convertirse en nuestras historias favoritas.

